En breve nos encontraremos ante unas nuevas elecciones, las “Europeas”.
Muchos, a lo largo de los años hemos tenido una visión idílica de Europa, una visión que nos meten cada día por televisión a base de “buenismo” ¿Pero es realmente así o nos están vendiendo la moto?
Antes de nada debemos analizar las instituciones actuales de la Unión, de forma breve podemos decir que quien se encarga de redactar las leyes es la Comisión Europea (con 27 miembros, uno de cada estado miembro) ayudados por 25 mil funcionarios. Esta institución no es elegida democráticamente (algo empieza a oler a podrido en Dinamarca) teniendo en cuenta que la mayor parte de países europeos esta gobernado por conservadores neoliberales, podemos hacernos una idea de en manos de quien estamos.
Quien recoge las leyes (normas, directivas...) de la comisión es el Consejo, que esta compuesto por un ministro de cada estado miembro (vaya, otra institución superdemocrática), estas son sus algunas de sus funciones funciones:
- Aprobar leyes europeas. En muchos ámbitos legisla en común con el Parlamento Europeo.
- Coordinar las políticas económicas generales
- Aprobar el presupuesto de la UE.
¿Parece importante verdad?
Bueno, así llegamos al Parlamento, elegido democráticamente por menos de un 50% de la población europea (ya que el resto se abstiene, lo que no es tan mala idea visto que las instituciones que realmente cortan el bacalao no las elegimos directamente nosotros).
El Parlamento tiene tres tareas: examinar y adoptar la legislación europea, aprobar el presupuesto de la UE y efectuar un control democrático de las otras instituciones. Lo que en cristiano viene a significar “tocarse los huevos y votar lo que sus presidentes de partido de sus respectivos países les digan”
En el parlamento no hay verdaderos partidos, ya que en cada pais se presentan los partidos de siempre, que luego se unirán a grupos parlamentarios (aunque sus respectivos programas de sus países de origen se parezcan lo mismo los unos a los otros que un mono a un coche)
Desde el nacimiento de la unión Europea, esta ha tenido un objetivo Común y único: El comercio, el neoliberalismo. Directivas como la Bolkestein (que finalmente fue aprobada tras ser matizada) que permitía a la libre deslocalización, abría la puerta a la liberalización de los servicios básicos y la “competencia” entre países por atraerse a las empresas, de tal forma que aquellos países que recorten más los derechos a sus trabajadores se atraerán a mas negocios.
Otra gran legislación europeas (las directivas son de obligado cumplimiento para todos los países de la Unión) fue la del canon al préstamo bibliotecario, que en España paga el estado por no trasladarlo directamente a los “consumidores”. Una gran forma de fomentar la lectura en un pais como España, y de premiar la labor de las bibliotecas públicas a favor de la difusión de títulos editoriales (para quien no lo pille, estoy siendo irónico).
Europa esta regida como dije antes por los conservadores, pero en muchas ocasiones no han tenido problemas para pactar en el parlamento con el grupo “socialdemócrata” para sacar adelante leyes, como la antes mencionada bolkestein, que aprobaron ambos grupos juntitos de la mano (a excepción del grupo socialista francés). Para que luego nos vendan que los socialdemócratas europeos están en contra de currar 65 horas semanales (cuando la ley española permite excepciones para ciertos trabajadores que pueden llegar a trabajar 72 horas semanales), esto, amigos, se llama saludarnos con la mano mientras que con la otra nos dan por el xxxx.
Y aún así, después de todo esto, es posible que acuda a votar el domingo, no será por el PP, ni por el PSOE. Me iré a los partidos considerados “minoritarios”, como Izquierda Anticapitalista, a los que al menos se que no les temblará la mano a la hora de protegernos.
La moto que nos vendían resultó ser un triciclo, sin ruedas ni sillín.