martes, marzo 24, 2009

Relatos hiperbreves: Libro

 

Buenas gente. Como siempre, primero explico las reglas para la semana que viene:

Los relatos hiprebreves no han de superar las 150 palabras (pudiendo ser desde 1 a 150). En esta ocasión tendrán que contener la Palabra DRAGÓN (Vamos a ver que imaginación le hecha la gente).

Los relatos tendrán que ser enviados, junto con su título a la dirección victorcana (arroba) hotmail.com. En el asunto debéis poner "Relato".

Os recuerdo que durante la semana que duren las votaciones los autores permanecerán en el anonimato.

También os recuerdo que debéis votar a todos los relatos, si uno no os gusta, pues le ponéis un uno, pero no lo dejéis sin votar.


Sin más, aqui tenéis los relatos de esta semana. Palabra: LIBRO:

 
¿Codo o culo?
 
¿Codo o culo?. Te hacen la pregunta mostrándote una ampliación de un

trozo de una foto, donde se muestra carne con una raya y no tienes ni …

de lo que es.

A Yola la encanta tratar de adivinarlo. Hasta ¡la he visto levantarse

para ver desde un palmo del televisor la birria de trozo de foto!. Es que

me pone de los nervios.

Yola es así, le gustan los juegos bipolares. ¡Es de libro!. Todo el

mundo sabe que no interviene el conocimiento. O es codo o es culo. Es que

¡no se entera! .

Este gusto denota que Yola es simple, ¡Pero que muy simple!

Sin embargo a mí me gusta el juego de cara o cruz. No son dos opciones,

cara o cruz, ya que también puede salir canto. Es muy raro que salga

canto, pero poder, puede.

Yola dice es que soy UN IDIOTA INTOLERANTE. ¡Encima!


Teoría

Trató de recordar lo que ponía en el libro de teoría. Él era muy bueno con la teoría. Le encantaban las clases, a diferencia que sus compañeros, que preferían las prácticas. Pero él había conseguido aprenderse el libro de principio a fin. Había aprendido que todas aquellas normas eran importantes, que formaban un código de conducta que le guiaría en las situaciones prácticas. Como aquel momento, su primera práctica real.

Respiró. Pensó y… nada. Debía darse prisa, no tenía todo el día. Tenía que recordar lo que decía el libro. Respiró profundamente y… ¡Se acordó!

Con un movimiento mecánico sacó el cuchillo y degolló al enemigo mientras le tapaba la boca. “Capítulo 2: Neutralización silenciosa de objetivo por la espalda.”. Ya no volvería a olvidarlo. Miró el cadáver, todavía caliente. El cadáver le devolvió la mirada.

El libro no decía que aquellos ojos inertes le perseguirían todas las noches.

La Adivinanza

- Te propongo una adivinanza.

- Dime.

- Soy mudo, pero digo mucho; no estudié, pero sé mucho; y si no te entretengo siempre te puedo ayudar con una mesa coja.

- Fácil: mi tío Manolo el mudo. No veas como mueve las manos. No acabó primaria, pero mirando al cielo sabe si lloverá o no. Como no le entiendo, me aburre muchísimo, pero es un carpintero buenísimo.

- No, no es tu tío Manolo.

- Ni idea. Oye, ¿qué le vas a regalar a Jaime por su cumpleaños?

- No sé , como le gusta mucho leer había pensado...

- Yo una camiseta.

- Pero déjame terminar.

- Si ya sabía lo que ibas a decir...

- Igual te ayudaba con la adivinaza.

- Qué pesado con la adivinanza, te voy a poner yo otra: cerrado estoy callado; abierto me explayo; tengo tinta, pero no soy un calamar; pueden ojearme y hojearme.

- Ni idea.

- Un libro

- ¿Cómo lo has sabido?

El libro de música.

Los sonidos de la orquesta la transportan a universos fantásticos. Sólo allí consigue desprenderse de su dolor.

Le cantaban ‘cumpleaños feliz’ y ella abrazaba el libro de música, dedicado, que acababan de regalarle. La furgoneta invadió el carril contrario chocando de frente contra ellos. En décimas de segundo, desapareció el universo conocido, sus padres, su hermana, sus ojos...Todo se hizo negro.

Se volcó en no defraudar las expectativas que siempre tuvo la familia en sus dotes musicales. Y aquí está, envuelta en mágicos sonidos, el violín apoyado en el hombro. Enfrente la partitura y encima, cerrado, el ‘libro de música’ que María coloca, metódicamente, antes de cada actuación. De él escapan las notas amigas que se posan fielmente en sus dedos y hacen brotar la música que la acompaña a otros mundos de colores, ayudándola a vivir.

Autores:

ANTONELO, ED, Ana María Cañamero Sánchez, José Manuel Ruiz de Marcos

5 comentarios:

Pablo dijo...

Me encanta que en algunas ocasiones la palabra en cuestión sea la clave del relato, mientras que otras veces hasta cuesta encontrarla!

Son geniales, muchas gracias a los autores por compartir estas 4 historias :)

Víctor M.R Cañamero dijo...

gracias a ti por leerlas y comentarlas :).

Oye, a ver si hablamos y me cuentas que tal te va la vida.

Un abrazo

ana ca_sa dijo...

Me ha gustado mucho 'Teoría'

dapita dijo...

MUY BUENA LA ADIVINANZA

Anónimo dijo...

Plas plas plas! Un aplauso artistazos!

_María_