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lunes, mayo 04, 2009

Vacaciones Santillana - Las respuestas

Antes de que leáis este post, me gustaría que le echárais un vistazo al comentario que os dejé en el post Vacaciones Santillana, pues ahí os respondo más o menos a cada uno. En este post sin embargo, voy un poco más allá.
En cualquier caso, muchas gracias y no toméis esto como una verdad, sino como una excusa para analizar la sociedad.

El juego que os propuse me lo explicó mi profesor de francés (me he inscrito al Institut français de Tetuán, a ver si aprendo algo). Se llama Mohamed (para variar) y viene de Rabat. Como la mayoría de la gente del Sur, no es muy bien aceptado por la sociedad tetuaní, que es bastante cerrada y a él tampoco le interesa mucho integrarse, precisamente debido a esa cerrazón.
En sus clases hay alumnos de 18 a 25 años, es decir, universitarios, y disfruta haciendo este tipo de juegos aunque a veces se lleve unos buenos chascos.
Cuando me habló de los resultados que obtuvo su encuesta en clase me dejó perplejo: todos los marroquíes señalaban que la culpa era claramente de la mujer (la señora Pérez, obviamente por infiel), y lo mismo pensaba la mayoría de las marroquíes. El contrapunto lo ofrecían unas chicas españolas que culpaban directamente al marido (el señor Pérez, por dejarla siempre sola). Para los curiosos, el barquero y el señor Mínguez se repartían poca culpa (es curioso, porque el señor Mínguez sabía que la mujer estaba casada) y el loco quedaba exento (por su enfermedad).

Aunque legalmente se dice que hombres y mujeres son iguales, en Marruecos se aplica la Moudawana, que es una especie de código de familia con gran contenido tradicional. En 2003, el rey Mohamed VI soltó un discurso modernizador en el que preconizaba el cambio de este código. Y efectivamente cambió. Algunos de los cambios fueron muy sonados, por ejemplo:
- Se abandonó la ley por la cual la mujer debía obediencia a su esposo. De este modo la familia se funda ahora en la responsabilidad conjunta de los padres.
- Se eliminó la figura del tutor (hasta 2003 la mujer estaba obligada a tener un tutor, generalmente su padre, responsable de casarla)
- La edad mínima para contraer matrimonio pasó de los 15 a los 18 años
- Los matrimonios civiles en el extranjero son reconocidos como válidos si al menos dos testigos son musulmanes.
- La mujer puede desde entonces presentar demanda de divorcio (hasta 2003 sólo podía hacerlo si concurrían daños evidentes a su persona y había testigos)
- La poligamia es mucho más difícil hoy (la esposa puede obligar al marido a no casarse más y el marido necesita en cualquier caso la autorización judicial).

El problema no está sobre el papel, ese paso ya está dado, sino en la práctica, donde la mujer continúa a sufrir los abusos de una sociedad machista que la condena a ir velada, volver a casa antes de las 7 de la tarde (las 8 en verano) y no cruzar la mirada con macho alguno. Y todo esto 6 años después de la reforma.

Tampoco vamos a decir que toda la culpa la tuviera el cornudo señor Pérez, pero vamos,
1.- se debería atener a las consecuencias si es un gambitero que no para por casa (aunque el sistema le obligue, eso es cierto)
2.- por lo menos no tenía a su mujer encerrada en casa con la plancha y el velo (triste pero abundantemente común).

Por último, aunque es cierto que vuestras opiniones coincidían con las de aquí (lo que denota la presencia, incluso inconsciente, del pensamiento machista), también es verdad que estaban mucho más matizadas.
A pesar de todo queda mucho trabajo por hacer en pro de la igualdad, espero de algún modo haber contribuido.
Nota: Es cierto que el conservadurismo de Tetuán puede llevarme a extremar mi posición, confieso que no sé cual será la situación en el Sur (donde dicen que la mujer está mucho más liberada)